viernes, 28 de enero de 2011

Vivir su vida


Hay que prestarse a los demás y darse a uno mismo.
Vivre sa vie, Jean-Luc Godard.






jueves, 27 de enero de 2011

Love burns.


La insolencia de la excesiva intimidad. Lo irreverente de las miradas táctiles. La procaz necesidad de lo carnal, el tú conmigo para que yo y el yo contigo para que tú. El atrevimiento de lo que no necesita de permisos.



Dos personas en una cama: claustrofobia y agorafobia al mismo tiempo.
Nine Songs, Michael Winterbottom.

El análisis de nueve orgasmos entre nueve conciertos, de sexo explícito, cotidiano y sin guión, aunque sea desde la perspectiva de los estudios fílmicos y con una distancia académica y teórica, me parece de lo más excitante de este nuevo cuatrimestre.

miércoles, 26 de enero de 2011

Todas las ciudades.





Hay tardes de invierno en las que piensas que todas las ciudades son una. Que los cines siguen vivos, que queremos seguir pagando -lo razonable- por viajar sentados en la butaca del Cine Doré. Que Entre dos aguas te va a emocionar en Oviedo, Barcelona o Sevilla, que los amores incompletos son los únicos que pueden ser románticos si la sangre hierve allí donde vayas, que Woody Allen puede conocer el concepto España aunque Vicky y Cristina sólo sean las típicas "turistas de postal". Hay días de sol de enero en los que Lavapiés se viste de corralas de ropa tendida y luces encendidas desde la azotea de un edificio de capas de ladrillo anacrónicas en las que el gas no prende y los cigarrillos los consume el viento helado. Hay momentos en los que te topas sin querer con Berlín en Embajadores, con la Tacheles en Madrid o con todo el mundo dentro de una gran fábrica desvencijada y crees que quizá al ser humano aún le quede una fachada sin lucir, desnuda, en la que perviven gestos de altruismo y solidaridad. Te pierdes en recovecos de mil pequeñas iniciativas de más cultura popular, del pueblo para el pueblo, sin dueños ni inversiones, y crees que lo desbaratado conserva mejor ese sabor genuino (a viejo) de lo que no ha querido ponerse precio.

Y entonces subes hasta Atocha, te sientas en el tren que acerca las lejanías de la periferia y piensas que Madrid es todas las ciudades.


lunes, 17 de enero de 2011





Quique Gonzalez – Personal

Es personal, no te voy a mentir.
No te voy a mentir porque me sabes demasiado. Porque ya me encargo yo de que mis frases me desnuden, para que no tengas ni que molestarte en buscarme cremalleras y botones. No voy a mentirme, porque nunca he sabido de hipocresía para conmigo misma. No he cambiado los sudores de las sábanas, no me he atrevido a tirar los telegramas que me pegabas en la ventana, mis libros aún se duelen de las marcas de tus mañanas.

lunes, 10 de enero de 2011

Decisión.

De repente las cosas cambian. Lo perfecto ahora es lo prohibido. Café y cigarro, copa en la mano izquierda y Camel en la derecha. Smoking points o "¿salimos a fumar un cigarro?". Todo lo que empezó por unos pitillos en aquel pasillo duró muchas caladas. Nicotina contra la soledad y contra el frío del invierno. ¿Y ahora...? Qué paradoja. Casi impuestos vuelven el frío, el invierno y la soledad. Y yo no he podido ni decidir. No voy a dejar de fumar, este año no. Me da igual que me haga daño. De lo otro también me advirtieron, pero era más placentero seguir fumando.

Al lugar donde has sido feliz...


Elogio de lo irreparable

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»

Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

Félix Grande

jueves, 9 de diciembre de 2010

Sevilla.

Ahora creo que en el Paraíso debe oler a naranjas, tierra mojada y leves notas de incienso y castañas asadas.
Que será de colores ocres, tierra, verdes y rojizos.
Que habrá calles, muy estrechas, que acaben en plazas de encanto insospechado.
Que se oirá siempre el rumor del agua en ríos, acequias, fuentes y estanques, con acordes de trotar de coche de caballos.
Que sobrarán besos y ganas a quemarropa.
Que hará frío, un frío sólo combatible con el cuerpo a cuerpo.
Que nunca sentirás tan acompañada.

Nunca he creído que allá arriba haya nada más que estelas de aviones y estrellas a años luz. Por eso, los paraísos me los busco aquí abajo, tan terrenales como los placeres que me ofrecen.