domingo, 9 de octubre de 2011
Home, Heimat, Hogar.
jueves, 9 de junio de 2011
Vermissen.
lunes, 25 de abril de 2011
Algo mejor.
viernes, 22 de abril de 2011
Que me sabe a libertad.
"Conozco la sonrisa brillante de las mañanas, las tardes melladas, las desdentadas noches. Sé del aullar de gigantes en lumbres de aspa de molino, se del letargo de los sentidos entre el estruendo de monedas, sé del nectar de las bocas y de su aliento en la nuca, sé de las palabras inútiles como bolitas de humo, y de camas deshechas como lienzos desflorados, sé de los bordes cortantes del canto herido, sé de su demencial cordura.Desconozco, sin embargo, ese rostro, vagamente familiar, que me mira a cada instante desde el espejo."
lunes, 18 de abril de 2011
Mi Cuba.
sábado, 16 de abril de 2011
Reconciliación.
viernes, 15 de abril de 2011
Abriles llenos de soles.
Tenemos los vestidos al vuelo y veranos en primavera. Tenemos terrazas y espuma de cerveza. Tenemos la cabeza en las nubes y el futuro nublado. Tenemos nostalgias y esperanza, de lo que no hemos vivido, de lo que esperamos vivir. Tenemos flores moradas, rojas y amarillas y las raíces en Castilla. Tenemos los campos espigándose, el pelo revuelto y la sonrisa despeinada -de ir en contra de los vientos-. No tenemos miedo, pero nos comen los temores en futuro imperfecto. Tenemos la mirada brillante y los latidos desbocados. Nos tenemos, que, al fin y al cabo, es lo importante.
sábado, 19 de marzo de 2011
Tacto.

Hubo un tiempo en que intentó entender todas las cosas por medio de su razón, pero ese período de racionalismo hacía tiempo que ya había pasado. Desde entonces, había construido una filosofía anti-racionalista, una especie de hedonismo extremo que veía en el erotismo el Ding an sich, y en la razón la etapa más inferior del ser, la entropía que conduce a la muerte absoluta.
"The seance", Isaac Bashevis Singer.
viernes, 25 de febrero de 2011
A la luz del Lorenzo.
miércoles, 16 de febrero de 2011
La pequeña primavera de febrero.
Me he acordado mucho de los febreros de Madrid, ¿sabes?..."
viernes, 4 de febrero de 2011
Las respuestas regresan a morir a sus preguntas.
Cuando alguien le preguntaqué aprendió en esos años, siempre dice:- Es sencillo:la palabra distancia cambia con los kilómetrosy la palabra amorcon las heridas.
viernes, 28 de enero de 2011
Sabor añejo diluido en niebla.
Me sabe añejo, por los años pasados. Ratos compartidos desde hace tanto, de tanto en cuanto, con vosotras. Desde la ternura y la inocencia de nuestras infancias al cariño de nuestros reencuentros con la picardía de la juventud. Añejo también por el aroma desprendido por los lugares de esta noche. A jazz del de siempre entremezclado con Dire Straits, entre vinilos y saxofones, miradas de la experiencia y ritmo de cockteleras en el Herminios Jazz, primer puerto en el que varamos. Las callejuelas de detrás de la Catedral, que parecían hoy difuminadas por un hábil pintor de carboncillo, nos guiaron hasta la guarida de los años de resistencia, que parecen haberse despedido hace tiempo de la ciudad pero aguantan el tipo en pequeños huecos. El largo adiós, nunca mejor dicho. Mudas cajas registradoras sacadas de otra época, entre ojos arrugados y savia nueva, embrujan este coqueto bar. Rastas y calvas, sonrisas cansadas y miradas vehementes, bajo los ojos de los grandes de las palabras, que atentos llevan la cuenta de las cervezas de los que ya han olvidado cómo salir de allí. Un camino ya aprendido nos guía hasta el siguiente puerto, en el que es fácil encallar. Como caracoles ascendemos por su interior, rescatando en los escalones la sonrisa de algún náufrago que da ganas de tirarse al mar, para que no se ahoguen los besos en bocas como esas. Porque el nombre lo dice todo: La española cuando besa… Seguimos navegando, en un mar de extractos del de Castilla, por la cebada y las palabras, tan de la tierra, tan entrañables. Sonaba a flores de las que desatan la lengua y el brillo de los ojos y sabía a risas y a confesiones. No hay prisa, sólo iba a ser un rato. Y al final, desandar mis pasos entre el gris del invierno, con el frío cortante contra mi cara y el humo de la niebla envolviendo mis nostalgias en un leve papel de regalo. Valladolid me estaba esperando para que siguiera descubriéndola, pese a los años en ella, con ojos curiosos.
Valladolid, diciembre 2009.
Ciudades dormidas en el tiempo, que diría Lorenzo. Volver a provincias.
jueves, 27 de enero de 2011
Love burns.
Dos personas en una cama: claustrofobia y agorafobia al mismo tiempo.
Nine Songs, Michael Winterbottom.
El análisis de nueve orgasmos entre nueve conciertos, de sexo explícito, cotidiano y sin guión, aunque sea desde la perspectiva de los estudios fílmicos y con una distancia académica y teórica, me parece de lo más excitante de este nuevo cuatrimestre.
miércoles, 26 de enero de 2011
Todas las ciudades.
lunes, 17 de enero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011
Decisión.
Al lugar donde has sido feliz...

Elogio de lo irreparable
Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»
Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Sevilla.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Cadáver exquisito de noche de invierno.

Ella le sonrió como si dos años hubiesen sido décimas de segundo, con la misma calidez de la última mañana que amanecieron juntos. Había sido pura casualidad que coincidiesen en aquella parada de autobús, a los dos les quedaba a desmano y la ciudad era de paso para ambos. Él le habló de sus últimos días con la confianza del principio y ella escuchaba sin saber en qué punto había dejado las ganas de quererle.(S.M)
Y las ganas de todo que se había ido comiendo esta apatía estacional. Si había algo que soportara aún menos que la rutina era esa especie de conformismo que había sustituido a sus ardientes urgencias. Le seguía oyendo de fondo, más allá de sí misma. Se recordó hace unos años, su boca siempre descontenta, sus manos impacientes, sus temblorosas piernas.(J.L.)
No podía quitarse de la cabeza el cosquilleo que le hacía mientras le acariciaba los muslos. Su lengua recorriéndole la espalda, dibujándole una línea imaginaria, interminable. Le contestaba con monosílabos, con una frialdad que contradecía la expresión de sus ojos, pero descubrió que era imposible borrar la falta que le había hecho durante todo ese tiempo. Entonces él cogió su mano y le pidió, casi rogándole, que le acompañase. (S.M.)
Se conocía de sobra. La compasión no valía con ella. No aceptaría volver a su cama sólo por compartir soledades. Era hora de cerrar un ciclo, de despertar de nuevo su sensualidad en brazos de desconocidos. Dónde había quedado aquella mujer que le había pegado ya varios bocados al mundo y ahora había perdido el apetito. Qué había sido de ella. Él no tenía la culpa, los problemas radicaban en su antropofagia, en su hambre impulsiva que acababa con los hombres apenas los empezaba. Rebañaba instintos hasta que se saciaba, agostaba las relaciones y entonces debía volver de caza, desempolvar sus tácticas de felino. Decidió que con este ya había acabado, que había dejado de sentir. Echó un vistazo al bolso y vio que allí estaba aún su carmín rojo y el frasco de perfume de las grandes ocasiones. Salió de su apartamento, cerró la puerta inmune a sus gritos desesperados y al pasar por el espejo del rellano pasó la vista por su figura: sabía que aún despertaba muchas miradas indiscretas. Deseaba ser deseada. Volvería al bar de siempre. (J.L.)